18 de abril de 2017

YO SOY EL QUE VIVE

En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén
Lector 1
¡Estamos en Pascua!. 
A dos días de la celebración cristiana de la Pascua nos incorporamos a nuestro quehacer cotidiano. A lo largo de estos dos días que nos han precedido hemos escuchado muchas veces y desde distintos ambientes la expresión, ¡Felices Pascuas!
Lector 2
Cuenta la leyenda que, cuando el conejo escondido junto a la tumba de Jesús le vio salir ¡más vivo que nunca!
El conejo comprendió que Jesús era el Hijo de Dios y decidió que tenía que avisar a todo el mundo.
Como los conejos no hablan, se le ocurrió que si les llevaba un huevo pintado, ellos entenderían el mensaje de vida y alegría que quería transmitir, y así lo hizo.
Desde entonces, cuenta la leyenda que, el conejo sale cada Domingo de Pascua a dejar huevos de colores en todas las casas para recordar al mundo que Jesús resucitó.
     momento de silencio reflexivo.
         (detenerse en el mensaje de las imágenes)

Lector 2
El mensaje de las imágenes es el verdadero mensaje de nuestras Felicitaciones.
Si nos felicitamos es porque Jesús ha resucitado. Su vida ha sido un compendio de derroche de Amor y nosotros cada año el domingo de Pascua recogemos ese testigo -el amor de Dios-, que se nos invita a vivirlo en nuestro día a día.
Que el mensaje de vida y alegría que se nos narró más arriba quede en nuestro corazón y lo llevemos a los demás.
Pidamos eso a nuestro Dios recitando las mismas palabras que él nos enseñó:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre ...
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo....
Todos:
Cristo ha resucitado ¡Aleluya! ¡Aleluya!.