30 de mayo de 2017

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Lector 1:
Estamos llegando al final del mes, un mes diferente, un mes en el que hemos tenido muchos momentos para acercarnos a nuestro interior, para acercarnos a nuestra Madre del cielo, para aplaudirla, para cantarla, para emocionarnos con ella; para retomar y orientar nuestra vida.  Tal vez hemos hecho algún proyecto para nuestra vida, quizá en algunas intenciones hemos pensado … 
Acerquémonos hoy, al día que acaba de comenzar con un corazón agradecido por lo vivido a lo largo del mes entorno a la Virgen; para ello nos valemos de la siguiente reflexión:
Lector 2:
Todos conocemos los lápices; alargados y con un pequeño borrador… para cuando nos equivocamos. El borrador es mucho más pequeño que el lápiz,
indicando que a pesar de que nos equivocamos, es mucho más lo que escribimos bien.
Este ejemplo sencillo nos puede llevar a entender que muchas veces creemos que nuestra vida no vale, o que nacimos para tener problemas o para ser perdedores. Para pensar que las voluntades que tenemos no las vamos a realizar …
Lector 1:
Si nos ponemos a mirar bien, es más lo bueno que tenemos que lo malo. Adelante, no te detengas por un pequeño error; borra tus errores, escribe encima y continúa, pues Dios te ha dado la capacidad de hacer muchas obras buenas. Si te detienes para pensar en lo poco o mucho que has tenido que borrar, dejarás de escribir tu parte en el libro de la historia que Dios te ha dado. No la escribes solo, cuentas con la protección de la  Madre.
No existen errores. Los acontecimientos que atraemos hacia nosotros, por más desagradables que sean, son necesarios para enseñarnos lo que necesitamos aprender.
Lector 2:
Cuando iniciamos la vida, cada uno de nosotros recibe un bloque de mármol y las herramientas necearías para convertir ese bloque en escultura. Podemos arrastrarlo intacto toda la vida, podemos reducirlo a cascajos o podemos darle una forma gloriosa. Toma tu esta última opción.
Lector 1:
A lo largo de las reflexiones del mes ha quedado de manifiesto que María, la madre de Jesús, no lo tuvo nada fácil y por eso nos invita a estar activos y a no detenernos ante las dificultades de la vida; a darle la forma gloriosa que Dios a soñado para tu vida.
¡Que sepamos entender que las dificultades de la vida son una oportunidad para crecer y mejorar!
Lector 2:
Este es el mensaje que hoy María, Madre y Pastora, nos deja a cada uno: ¡las dificultades de la vida son una oportunidad para crecer y mejorar!. No olvidemos esta lección que nos deja hoy nuestra Madre del cielo. Y no olvidemos que Ella camina con nosotros y nos protege.
Nosotros pedimos su protección consagrándonos a Ella una vez más.

Divina Pastora, Madre mía,
Yo hijo tuyo me ofrezco a ti 
y te consagro para siempre 
todo lo que me queda de vida. 
Mi cuerpo con todas sus miserias,
mi alma con todas sus flaquezas,
mi corazón con todos sus afectos y deseos.
Todas mis oraciones, trabajos, amores,
sufrimientos y combates; 
en especial mi muerte con todo lo que le acompañe,
mis últimos dolores y mi última agonía
madre, acuérdate de este tu hijo
y de la consagración que te hace
Y si yo, vencido por el desaliento y la tristeza
Llegara alguna vez, a olvidarme de ti,
Te pido por el amor que tienes a Jesús
Me protejas como hijo tuyo
Hasta que esté contigo en el cielo.    Amén