18 de mayo de 2017

FELIZ TU MARIA

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Lector 1
Ha pasado la mitad del mes dedicado a María, aunque por ello no perdemos nuestras ganas de seguir acercándonos a Ella, nuestra Madre del cielo, y mostrarle que su fiesta pasa pero Ella no pasa nunca. No tenemos que esperar al año que viene para seguir acercándonos a ella y sentirla a nuestro lado. 
Las fiestas siempre nos dejan felicidad y  alegría. Por eso hoy vamos a
reflexionar sobre estos dos valores, que hoy tenemos fortalecidos por estar todavía en ambiente festivo. 
Lector 2
La felicidad es una habilidad que podemos aprender. Lo esencial para vivir o no una vida feliz no depende tanto de factores externos como la riqueza, el éxito y la fama. Sobre todo influye la actitud hacia la vida, hacia ti mismo, hacia los demás y hacia los eventos y situaciones. A pesar de tus actitudes en el pasado, tú tienes la habilidad de cambiar y llegar a tener dominio de la felicidad. 
No te parece que debemos cambiar nuestras actitudes a veces pesimistas, negativas y derrotistas por otras más entusiastas, positivas y esperanzadoras.

Hoy es el mejor día para mejorar tus habilidades, ya sea que las cosas salgan exactamente de la manera que tú quieres, o ya sea que las cosas NO salgan de la manera que tú quieres y tengas la oportunidad de volver a intentarlo y alcanzar así un dominio más grande sobre ti.
Lector 3
María nuestra Madre del cielo nos muestra un camino para ser feliz. Escuchemos algunos aspectos de su vida, algunos valores y actitudes que la han llevado a sentirse feliz:
Fila de la ventana:
Feliz tú, María, que has creído. A pesar de las oscuridades y dudas, a pesar de lo difícil del camino has creído en el plan de Dios.  
Fila 2ª empezando por la ventana:
Feliz tú, María, que, después de aceptar el plan de Dios sobre ti, acogiste con paz todas las sorpresas que Dios te iba preparando. 
Fila 3ª
Feliz tú, María, por reconocerte pequeña ante Dios; por reconocer que las maravillas que había en ti eran obra de su amor. 
Fila 4ª
Feliz tú, María, que te entregaste en manos de Dios y desde entonces viviste llena de su Espíritu. Feliz tú, María, que te conviertes en Madre de todos los hombres y nos haces hermanos. 
Lector 3
Palabra de Dios. Del evangelio de San Lucas.
María dijo: 
“Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se alegra en Dios, mi salvador, porque se ha fijado en la humildad de su esclava. 
Desde ahora me felicitarán las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí”. 
Tiempo para el silencio y la reflexión