22 de mayo de 2017

MAGNIFICAT

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Lector 1:
Hoy vamos a reflexionar sobre una de las oraciones más recitadas en la historia del cristianismo, la compuso la misma María de Nazaret. El evangelista San Lucas la recoge en el capítulo 1 de su evangelio durante la visitación a su prima Isabel.
Es la oración que conocemos como el canto del Magníficat; María en él proclama la confianza en el poder de Dios que salva y es el liberador de los débiles y oprimidos.
 Que el ejemplo de María nos impulse a liberarnos de toda esclavitud interior (egoísmo, hipocresía, respeto humano...) o exterior (consumismo, moda...); y a ser más sencillos y generosos. Así podremos gozar del Reino de la paz, justicia y libertad que nos trajo Jesús y que los cristianos tenemos la suerte de conocer y poder vivir.
Recitamos juntos la oración del Magníficat:
“Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el todo poderoso ha hecho conmigo cosas grandes,
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia para siempre”
Lector 2
María se reconoce poca cosa. Nos cuenta que Dios se ha fijado en Ella para que su recuerdo permanezca para siempre en la memoria de los hombres de todos los tiempos. Se  siente protegida por Dios.
Reflexionamos:
¿Cómo me siento yo delante de Dios? ¿Reconozco las cosas buenas que tengo? ¿Quién me ayuda a conservar eso bueno que tengo? ¿Soy agradecido a Dios por los bienes que poseo? …
(tiempo de silencio y reflexión)
Lector 
Damos gracias a Dios por las cosas buenas que tenemos cada uno y le pedimos a María nos ayude a conservarlas en nuestro corazón. Decimos juntos: Dios te salve María, llena eres de gracias ....
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo ...