11 de mayo de 2017

MARIA SE ENCUENTRA CON NOSOTROS

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Lector 1
Ésta, es una semana de FIESTA, de fiesta en la que la protagonista de la misma es nuestra Madre: María.
Hoy, como colegio, tenemos un encuentro con ella en el santuario de Fátima; recordaremos su aparición en Fátima (Portugal). Una aparición que como sabemos ha sido a tres pastorcitos. Tres niños que según la sociedad de los primeros años del siglo XX sus obligaciones iban más allá de las tareas escolares. Los niños y chicos del campo, de las aldeas, ayudaban a sus padres en las distintas faenas. Estos tres niños cuidaban de los rebaños familiares mientras pastaban; eran pastores. 
En nuestro barrio recordamos cada día este acontecimiento. Nuestra parroquia nos recuerda con sus campanadas, con su fachada, con sus imágenes … esta presencia de la Madre del cielo.
Lector 2
Hacemos silencio en nuestro corazón para escuchar en nuestro interior el mensaje que hoy me quiere transmitir nuestra madre del cielo.
(tiempo para el silencio y la reflexión)

Miles de personas peregrinan estos días a visitar, a rezar, a decirle a la Madre del cielo que la quieren. Nosotros hoy también lo vamos hacer; preparemos esta visita al santuario de Fátima, en este año que estamos celebrando el centenario de sus apariciones a los tres pastorcitos, haciendo silencio en nuestro corazón y escuchando en él lo que Ella, la Madre del cielo, significa para mi. 



Dios te salve María, llena eres de gracia ...
Recitamos juntos:
Oh Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en Tu misericordia maternal y agradecidos a las bondades de tu Corazón, venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente tu mensaje de amor, y lo que hoy te pedimos, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Amén.