22 de febrero de 2018

TE LLEVARÉ AL DESIERTO Y TE HABLARÉ AL CORAZÓN

Lector 1
El desierto.
¿Qué sentimientos te provoca la imagen del desierto?
       (pausa)
El desierto, en la Biblia, es un lugar ambivalente: por un lado, es el escenario de las mayores dificultades, donde el ser humano, sin seguridades a las que aferrarse, se siente sometido a las pruebas más duras. Por otro, aparece como el espacio en el que se goza de una especial intimidad con Dios: “La llevaré al desierto y le hablaré al corazón” recoge el libro de Oseas.
Lector 2
Sin duda, no es casual que ambos significados aparezcan unidos. Con frecuencia, los humanos necesitamos pasar por experiencias de despojo, fragilidad, vulnerabilidad, crisis…, para poder “ablandar” nuestro corazón y, de ese modo, hacernos más receptivos.
En estos días de cuaresma hagamos silencio en nuestro interior para aprender de nuestras experiencias y gozar de esa intimidad con nuestro Dios que nos habla al corazón.
     (tiempo de silencio y reflexión)
Lector 1
Nos unimos juntos en oración recitando juntos el Salmo 22:
El Señor es mi pastor, nada me falta: 
en verdes praderas me hace recostar; 
me conduce hacia fuentes tranquilas 
y repara, mis fuerzas; 
me guía por el sendero justo, 
por el honor de su nombre. 

Aunque camine por cañadas oscuras, 
nada temo, porque tú vas conmigo: 
tu vara y tu cayado me sosiegan. 

Preparas una mesa ante mí, 
enfrente de mis enemigos; 
me unges la cabeza con perfume, 
y mi copa rebosa. 

Tu bondad y tu misericordia 
me acompañan todos los días de mi vida, 
y habitaré en la casa del Señor 
por años sin término. 
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio ....
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén