12 de abril de 2018

JESÚS SE RETIRA AL MONTE PARA ESTAR SOLO

En el nombre del Padre, del Hijo del Espíritu Santo. Amén.
Lector, el Profesor:
Uno de los consejos que los profesores solemos dar es que nunca os quedéis con ninguna duda; que si en la explicación de clase hay algo que no entendáis, que preguntéis al profesor. ¿No es cierto?
Sin embargo, creo que en la vida de cada uno hay multitud de preguntas sin respuesta y creo que muchos tenemos la necesidad de alguien que nos dé esas respuestas. Vamos a escuchar la historia:
Lector 1:
“Un hombre vivía en Turquía y oyó hablar de un gran sabio que moraba en  Persia y que poseía el secreto de la sabiduría.
Sin pensárselo dos veces, el hombre vendió todas sus cosas, se despidió de su familia y se marchó en busca de aquel sabio.
Después de años viajando, consiguió llegar a la cabaña donde vivía el gran maestro. Se acercó a él lleno de respeto y le dijo:

- Vengo desde Turquía hasta aquí para hacerte una pregunta.
- Bien. Puedes hacer sólo una pregunta.
- Tengo que ser muy claro en lo que voy a preguntar. ¿Puedo hacerlo en turco?
- Puedes –dijo el sabio-. Y ya he respondido a tu única pregunta. Cualquier otra cosa que desees saber, pregunta a tu corazón; no hace falta viajar tanto para saber que ése es el mejor consejero que existe.
- Y cerró la puerta “.
Lector,el Profesor:

Si miramos en nuestro corazón, a nuestra conciencia, seguro que encontraremos respuestas a muchas de las cuestiones que nos plantee la vida.

Jesús miró en su corazón en los momentos más cruciales de su vida y se encontró con la palabra del Padre. Haz tú lo mismo.
El evangelio que se lee hoy en la misa acaba así: "... Jesús se retiró otra vez a lo alto del monte, para estar sólo".

Recitamos juntos:

Pater noster, qui es in cælis, sanctificetur nomen tuum; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo ...

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo ...