27 de febrero de 2019

VISITAR AL ENFERMO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
Lector 1
El dolor humano que produce la enfermedad no ha sido algo ajeno a la sensibilidad del Padre Faustino. Hasta el punto de considerar que sus medicamentos es uno de sus legados a la humanidad.
San Faustino, fue un hombre de ciencia, su amor a esta faceta, recoge en grado superlativo la inclinación de acercarse al hombre doliente, al enfermo y liberarlo del sufrimiento de la enfermedad. Es el quien nos revela el motivo de su dedicación a la investigación científica; nos dice: "Si a ejemplo de mi Divino Maestro debo mirar en primer término por la salud del alma, también estoy en la obligación de atender, según mis fuerzas a la del cuerpo".
Lector 2
El Padre Faustino en Cuba experimenta la debilidad de la enfermedad y esto marca su vida, despertando en él el deseo de estar cerca del que sufre aliviando su dolencia. 
De varios de los rasgos característicos en él: su caminar cercano a las necesidades del hombre de su tiempo, su preocupación por el que sufre en el cuerpo, su amor a la ciencia,
y la convicción que tiene, de que Dios ha puesto en la naturaleza los medios suficientes para curar toda clase de enfermedades, precisamente en las plantas, y que la ciencia está en conocer esta virtud de las plantas y saberla aplicar en cada caso; es por lo que estudia, investiga, experimenta, se acerca a la enfermedad y descubre en las plantas un modo de aliviar las dolencias de los enfermos.
Lector 1
Visita a los enfermos; pero mayoritariamente atiende con delicadeza a los que llaman a su puerta, buscando el consuelo de la salud. En el diario “El Globo” del año 1900 se lee que la clientela del Padre Míguez en Getafe no se reduce a vecinos de esta localidad sino también de los pueblos inmediatos, y hasta de Madrid que viajan en tren para buscar curación.
Su fama se extiende no tanto por acertar con la medicina adecuada sino por la forma de acoger al enfermo, de escucharlo, ... en definitiva de amarlo.
Lector 2
En esta mañana rezamos por los enfermos, por los necesitados de curación, por los que nos tienden la mano para que les demos el consuelo del alivio en sus dolores.
Pedimos a Dios por los que sufren enfermedad, por los que buscan ser curados, por los que tirados en una cama esperan que alguien les tienda una mano de consuelo, por los que esperan y confían en su curación.
Que el ejemplo de san Faustino nos marque nuestro interior y acojamos al enfermo:
Decimos juntos:
¡Te damos gracias, Padre de amor y misericordia,
porque hiciste de San Faustino
un camino de evangelio desde el servicio
a los niños y jóvenes,
a la promoción integral de la mujer
y al necesitado de la salud del amor. 

Haz que, imitando su ejemplo,
sepamos hacer de nuestra vida
una entrega incondicional
a los humildes y pequeños
en el seguimiento de tu Hijo. 
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
San Faustino, ruega por nosotros