20 de septiembre de 2017

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

¡Un nuevo curso escolar!

Una nueva oportunidad para construir, para renovar, para recrear, para aprender, para crecer, para comprometerse … 
ES TIEMPO de construir nuestra propia historia; una historia que se basa en el pasado. Mirar atrás nos desafía, nos motiva, nos lanza.
 ¿Qué luces nos acompañaron que pueden seguir guiando nuestro interior?
 ¿qué experiencias fueron significativas y alimentaron la vocación a la que somos llamados?
 ¿qué vínculos fortalecieron entre nosotros los lazos de amistad?
 ¿qué palabras fueron tan sabias que merecen ser repetidas?.
               (hacemos un momento de silencio)
De la reflexión de lo anterior aprendemos a mirar al futuro. 
Estrenamos curso, nueve meses por delante haciendo camino, creando lazos,
construyendo puentes ... escribiendo una página en nuestro libro de la vida.
Os invitamos a no escribirla en solitario, a escribirla entre todos; familia, profesores, compañeros ...  crean contigo fraternidad y te lanzan a comprometerte. No dejes de lado en tu corazón la búsqueda de trascender, de mover al otro, de llegar a Dios. Y recordarás, este año escolar como algo importante en tu vida.
¡Vívelo! 

Recitamos juntos:
TU PALABRA (SALMO 18)

Quiero, Señor, hacer de tu Palabra un camino para mi vida;
quiero amar tu voluntad de todo corazón.
Quiero ser discípulo tuyo y ponerme a tu escucha cada día;
quiero hacer de tu Palabra la norma que me guíe, paso a paso.

Enséñame sabiduría y aprenderé a ser libre y feliz;
enséñame prudencia y aprenderé a situarme en la vida;
enséñame los secretos de tu corazón de Padre
y aprenderá a vivir desde lo profundo de mi existencia.

Yo amo tu Palabra y gozo al sentirme en comunión contigo;
yo espero tu Palabra y ella es respuesta a mis preguntas;
yo cumplo tu Palabra y ella me da fuerza como nadie;
yo creo en tu palabra y ella alimenta mi pobre fe.

Tu Palabra nos enseña a amar la verdad y rechazar la mentira;
tu Palabra nos enseña a amar hasta las últimas consecuencias;
tu Palabra nos enseña a mantener el corazón libre y solidario;
tu palabra nos enseña a buscar la justicia entre los pueblos.

Mantén nuestro corazón firme en el proyecto de tu Palabra;
que tu Palabra sea siempre la alegría de nuestro corazón;
que nos inclinemos siempre a guardar tus mandamientos.

Quédate con una frase que repitas a lo largo del día.

Pedimos al Padre Faustino nos ayude a hacer realidad que este curso sea recordado por hacer algo grande en nuestra vida.
Padre Fautino: RUEGA POR NOSOTROS