Despedimos el mes de mayo, el día que celebramos la fiesta de la Visitación de María a su prima Isabel, escuchando el relato que nos narra san Lucas en el evangelio.
Damos gracias a María por enseñarnos esta actitud de disponibilidad, servicio, humildad ... y le pedimos nos ayude en nuestra vida a imitarla.
Lector 2Evangelio de San Lucas:

«Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí;
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María permaneció con ella unos tres meses y se volvió a su casa.