7 de noviembre de 2012

ORACIÓN, día 7 de noviembre


Si observas, a las personas a las que llamamos “buenas personas” son personas:
ü  Que necesitan pocas cosas y las cosas no son su centro;
ü  Que no van por la vida quejándose de todo; aman su vida;

ü  Que aceptan lo que son y tienen y no se comparan con otros/as;
ü  Que no viven para sí, sino que están abiertas a los otros; tanto es así que llegamos a decir que “no piensan en sí”, sino en los demás;
ü  Que no pasan la vida chismorreando de los otros…

Convertirse no es ser como tal persona. Convertirse es ser tú: tú, con tu originalidad, con tu personalidad, con todo eso que puedes ser, si de verdad te decides a serlo. Los modelos que tenemos delante no son para compararnos, son para animarnos a ser como ellos se animaron a ser.
Recuerda que lo que Dios quiere de ti es que seas tú mismo. Te quiere en toda la originalidad que eres. Sin añadidos, sin imitaciones.
Apaga los ruidos de tu corazón
Y escucha los gritos de Dios:
Quejas de los hombres que piden un poco de amor.
¡Entra en sintonía!
Dios emite sin interrupción.

Recitamos juntos: Padre nuestro que estás en el cielo ….
Gloria al Padre, al Hijo ...