17 de abril de 2020

SALMO 127

El salmista quiere inculcar que los esfuerzos del hombre son inútiles si no llevan la bendición divina. Sólo Dios puede asegurar una prosperidad fecunda.
El salmo nos expresa como el trabajo del hombre está abocado al fracaso si Dios no lo fecunda; el pan cotidiano y los avatares de nuestra vida son don de Dios. No estamos solos ni trabajamos en la obra exclusivamente nuestra. El Señor construye con nosotros nuestro existir y nuestra historia.

Recita el Salmo:

Si el Señor no construye la casa,                 
en vano se afanan los albañiles; 
si el Señor no guarda la ciudad, 
en vano vigila la guardia. 

En vano madrugáis a levantaros,
ir tarde a reposar;
que comáis pan de vuestras fatigas, 
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!. 

Acabas de pronunciar el salmo que a menudo rezan los cristianos en la Iglesia; a continuación te invito a actualizar tu oración del salmo a Dios:

Si el Señor no vela por mi salud,
en vano me afano por salir pronto de este confinamiento;
si el Señor no me retira del contagio,
en vano me alegro porque veo que este problema toca el fin.

Señor, pongo de mi parte todas las precauciones;
me alegro con los éxitos de los curados,
rezo cada día por las personas que están en sus puestos de trabajo, 
y por los que han perdido su trabajo; 
estoy convencido de que tu me proteges y quieres lo mejor para mi y los que yo quiero.

Una vez más hoy me uno en oración a la protección 
de la Madre del cielo,
a Tu amparo me pongo Santa Madre de Dios,
no desoigas la oración que te hago por mis necesidades,    
y las necesidades de mi familia,
líbrame de todo mal. Amén            

Madre, Divina Pastora, RUEGA POR NOSOTROS