11 de mayo de 2020

MARIA, ALMA DE LA IGLESIA NACIENTE

Ya estamos en el octavo día de la novena. Una novena muy diferente; una novena desde el hogar, "miles de hogares abiertos a María". Sea María en nuestros hogares una figura central estos días que ya estamos muy cerca del gran día, el trece de mayo.
Nuestras flores a María sean Ave-Marías recitadas desde el corazón, nuestros paseos sean en el entorno del santuario, Ella allí sigue esperándonos; nuestra ofrenda sea la flor solidaria para Caritas.
En este día en que en el Santuario se reza por los fallecidos unámonos en esta mañana con esta intención rezando a la Virgen por los que han fallecido a lo largo de este último año y que les hubiese gustado hacer sus propias ofrendas a Nuestra Señora de Fátima, por aquellos que no han podido superar esta pandemia y que estamos celebrando su duelo. 

Santísima Virgen de Fátima,
tesorera de los bienes del cielo y
refugio de los que te invocamos.

A tu corazón maternal recurrimos
con fe, esperanza y amor
y te pedimos por los difuntos,
para que estén gozando de la presencia de Dios y
por los que estamos viviendo, su duelo, sintamos consuelo.

Con la confianza que me inspiran los prodigios que realizas,
te dirijo mis ruegos a tu Corazón Inmaculado,
estando seguro/a que al oír mis súplicas,
me concedes lo que te pido,
si es para mayor honor de Dios 
y provecho de mi vida. Amén

Compromiso para hoy: hago mi ofrenda a María: tomo un tiempo de mis recuerdos de participar en las novenas de años anteriores y hablo de ello en familia, rezo diez Ave-Marías (un misterio del rosario, ¡qué bonito si lo hago con otra persona!), participo en la campaña de la flor solidaria para Cáritas, hago mi flor y no me avergüenzo de llevarla hasta el santuario para hacerme la foto, visito el Santuario, ...