Recordamos hoy a una mujer que nació en Siracusa, Italia, a fines del siglo III. Hija de padres nobles, fue educada en la fe cristiana. Perdió a su padre durante la infancia y se consagró a Dios siendo aún muy joven. Sin embargo, mantuvo en secreto su voto de virginidad, de suerte que su madre Eutiquia la exhortó a contraer matrimonio con un joven pagano.