31 de marzo de 2020

EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRENEO                                      
(breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
Pues por tu santa cruz redimiste al mundo.

¿Qué te evoca la siguiente imagen?
En estos días esta imagen la vemos o nos la imaginamos muy repetida, no nos damos cuenta que es un imposible pero nos sale de dentro retirar el dolor del otro.
Pensamos en personas que nos imaginamos practicando esto:
personas que tienen miedo al contagio pero siguen asistiendo en sus trabajos por hacer a los demás que no les falte lo necesario.
médicos que hacen lo posible y lo imposible por liberar del final a contagiados.
personas que se acercan al vecino que sabe que está en apuros y le brinda su mano.
...  pon imagen a realidades.
                   toma un tiempo para la reflexión orante
Del evangelio de San Mateo:
"Al salir, encontraron a un hombre de Cirene llamado Simón, y le obligaron a ayudar a Jesús a llevar su cruz. Llegados a un lugar llamado Gólgota, esto es, Calvario ..."

Nadie quería ayudar a Jesús, no hubo espontáneos. El Cireneo es obligado por los soldados a llevar la cruz de un condenado a muerte.
Ser Cireneo es no rehuir de la cruz del hermano, es entender el evangelio del sufrimiento, es ser solidario del hombre humillado.
En un mundo en el que lo importante es aparentar, tener poder y tener dinero, parece que todo vale; que todo se puede comprar y vender, parece que no está bien visto ser espontáneo para servir, para ayudar al que lo necesita.
Por todas aquellos espontáneos, que le sale de dentro, ayudar a cada uno de los enfermos a llevar su enfermedad. TE PEDIMOS SEÑOR, QUE LOS PROTEJAS.
Por todos aquellos enfermos que están solos en su enfermedad. TE PEDIMOS SEÑOR, LOS FORTALEZCAS.
Por aquellas personas que en están en las UCIS, sin el amor de quienes más los quieren. TE PEDIMOS SEÑOR, QUE SIENTAN TU COMPAÑÍA.
Por las personas que están falleciendo por la enfermedad del COVID-19. DALES LA MANO SEÑOR PARA QUE GOCEN DE UN DESCANSO ETERNO.


Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo ...


30 de marzo de 2020

JESÚS CARGA CON LA CRUZ

En el nombre del Padre, del Hijo del Espíritu Santo. Amén

En estos días muchas personas son nuestro auxilio, están a nuestro servicio. Su misión es llevar sus días pensando en los demás. Se desgastan y sacan lo mejor que llevan dentro, y las fuerzas que no tienen, para que otros estemos protegidos y al margen de los problemas que en primera línea está creando esta situación de pandemia. Muchos de ellos por vocación, por opción, por la llamada que sienten, por ... acogen esta cruz pesada.Su única meta es hacer el bien a esta sociedad.
También a Jesús lo persiguieron por hacer el bien, porque el Amor fue su norma de vida. 

Nos preparamos para reflexionar hoy dando un paso más hacia el misterio que celebramos los cristianos en la Semana Santa.
               (breve silencio)


           
JESÚS CARGA CON LA CRUZ
                      (breve silencio)
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS:  Por tu cruz redimiste al mundo.

28 de marzo de 2020

El Crucifijo bañado por las lágrimas del cielo y el Papa solo en la plaza vacía

El protagonista 

de la oración que en la tarde del 27 de marzo  celebró el Papa Francisco en una plaza vacía de San Pedro sumida en un silencio irreal, fue Él. El Crucifijo, con la lluvia torrencial que irrigó su cuerpo, añadiendo a la sangre pintada en la madera el agua que el Evangelio nos dice que brotó de la herida infligida por la lanza.
Ese Cristo Crucificado, fue el protagonista silencioso e inerme en el centro del espacio vacío. Incluso El Papa Francisco, no sin esfuerzo y en soledad, haciéndose intérprete de los dolores del mundo para ofrecerlos al pie de la Cruz: “Maestro, ¿no te importa que estemos perdidos?” 
La angustiosa crisis que estamos experimentando con la pandemia nos hace preguntarnos: sobre nuestra vulnerabilidad y deja al descubierto esas falsas y superfluas seguridades con las que habíamos construido nuestras agendas, nuestros proyectos, rutinas y prioridades". Y “ahora, mientras estamos en mares agitados, te suplicamos: ¡Despierta, Señor!”
En una plaza de San Pedro vacía, la sirena de una ambulancia, nos ayuda a pensar no sólo en los contagiados sino también en los millones de personas que su cuarentena es estar al servicio de los demás: atendiendo a los contagiados y promoviendo todo lo necesario para que se eviten ya más contagios. 
El acompañamiento del sonar de campanas en el momento de la bendición eucarística Urbi et orbi, cuando el Papa, aun solo, reapareció en la plaza desierta y azotada por la lluvia, trazando la señal de la cruz con la custodia. Una vez más, el protagonista fue Él, ese Jesús que inmolándose quiso hacerse alimento para nosotros y que también hoy nos repite:

 "¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?... No tengáis miedo".


Al otro lado de la plaza un cuadro de la Madre del Cielo a quien le oramos:


“Oh María, 
tú resplandeces siempre en nuestro camino 
como signo de salvación y de esperanza.

Nosotros nos confiamos a ti, Salud de los enfermos, 
que bajo la cruz estuviste asociada al dolor de Jesús, 
manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación de todos los pueblos, 
sabes de qué tenemos necesidad y estamos seguros que proveerás, 
para que, como en Caná de Galilea, pueda volver la alegría y la fiesta 
después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre Divina Pastora, 
a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, 
quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y 
ha cargado nuestros dolores para conducirnos, 
a través de la cruz, a la alegría de la resurrección.

Bajo tu protección buscamos refugio, Santa Madre de Dios. 
No desprecies nuestras súplicas que estamos en la prueba y 
protégenos de todo mal, o Virgen gloriosa y bendita”.

27 de marzo de 2020

PROTEGENOS SEÑOR

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén

El Señor está cerca de los que sufren.

El Señor se enfrenta con los enemigos que nos acechan,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. 
Porque el Señor está cerca de los que sufren.

El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
Aunque estemos sufriendo muchos males,
de todos nos libra el Señor. 
Confiemos en Él que está cerca del que sufre.

Él cuida de todos nosotros,
y a ni uno solo abandonará. 
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien confía en él.
Quiero Señor experimentar que estás cerca.
Amén.


26 de marzo de 2020

JESUS ES CONDENADO

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
La primera estación del "Vía Crucis" de Jesús, es decir, del camino de la cruz es su condena a muerte.
Jesús es condenado a muerte. Hoy somos frágiles; estamos expuestos a virus, a enfermedades de una manera mucho más elevada a como estábamos acostumbrados. Esta es la condena de nuestra limitación y debilidad humana, es un hacernos caer en la cuenta, con lo que estamos viviendo, que no somos dioses, que necesitamos pararnos y pensar en lo que es fundamental para nuestra vida humana. Hoy valoramos la salud y vida por encima de todo.
Me detengo a dar gracias a Dios porque me enseña a hacerme consciente de esto a poner en el lugar de Él al padecer ser condenado a dar gracias a Dios porque sigo vivo, por las personas que protegen mi vida.
Pienso en los enfermos, en los que se sienten condenados ya bien porque se sienten que su muerte está próxima, el estar abandonados y despreciados de los demás. Pienso también en las personas que están en estos momentos expuestos a morir por las tareas que están realizando tratando se salvar las vidas de los demás.
Por todas estas personas pedimos a Dios: 
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.

Danos hoy 
nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal. Amén.

25 de marzo de 2020

AVE MARIA

Hoy es 25 de marzo,  un nuevo día en el que os invito a buscar un momento para ponernos en presencia de Dios, haciendo silencio, respirando con tranquilidad y presentando al Señor todo lo que estamos viviendo.
(tiempo de silencio para respirar y para dejar aflorar en el interior eso que estoy viviendo)
Celebramos la fiesta de la Anunciación del Señor a María. Eso que recordamos en el Ave María: Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor está contigo ... y bendito el fruto de tu vientre. 
En estos días que son difíciles para todos,  ¿Siento el Señor conmigo?, ¿Siento que Dios me habla?, ¿Percibo de los demás signos de alegría? ¿Quién me ayuda a vivir el “no temas”?

Tal vez, por medio de diferentes personas, noticias, mensajes, descubro signos de alegría, de esperanza, de vida… o mensajes que me llaman en medio de la incertidumbre y me hacen confiar y decir “Hágase en mí”… al igual que le sucedió a María.


Para terminar nos unimos al papa Francisco suplicando a María, en este momento de dificultad:

Oh María,
Tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y esperanza.

Nosotros nos encomendamos a Tí, salud de los enfermos, que ante la Cruz fuiste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.

Tú, salvación de todos los pueblos de la tierra, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás para que, como en Caná de Galilea, puedan regresar la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos, y ha tomado nuestros dolores para llevarnos, a través de la Cruz, a la alegría de la Resurrección.

Amén.

24 de marzo de 2020

GRACIAS POR EL VALOR DE "MI CASA"

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén





Mira detenidamente la imagen








En esta mañana, abre tu corazón a Dios. Observa como Él tiene tu casa en el suyo y dentro te tiene a ti.
          tiempo de silencio 
Dirígele una oración de acción de gracias en la que vayas haciendo un recorrido por las personas que están contigo en casa. Fíjate en un valor que estas reconociendo estos días de cada una de las personas que estos días pasas muchas horas con ellos en casa y por dichos valores da gracias a Dios.
Pídele a la vez por cada uno. 
Piensa si estos días no te portas como tienes que portarte con alguno de ellos. Si lo consideras, pídele primero perdón delante de Dios y después vete a pedírselo a la persona.
Finalmente pídele por las necesidades de tu casa, de tu familia ...
         tiempo de silencio
“Señor te presento también en mi oración de la mañana a los médicos, a los agentes sanitarios, enfermeras y enfermeros, voluntarios, personal que limpia y desinfecta...  a las autoridades que deben tomar medidas duras. A los policías, a los soldados en la calle que siempre tratan de mantener el orden, que se cumplan las cosas que el gobierno nos pide que hagamos por el bien de todos. A los que viven solos, a las personas que se encuentran trabajando para proporcionarnos a los que estamos en casa lo necesario, a los que están pasando situaciones económicas difíciles, y a todos nosotros que nos cuesta esta forma de vivir”. Por todos recito la oración que tu nos enseñaste: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. 
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden. No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal. Amén.
San Faustino, RUEGA POR NOSOTROS.